Las varices se clasifican 4 grados o estadios:

Grado I

Mínimas dilataciones del sistema venoso superficial. Son generalmente un problema estético, aunque en determinadas ocasiones pueden producir sensación de pesadez y cansancio. Estallido de cohete, cabeza de medusa, araña vascular o telangiectasia.

Grado II

Varices más visibles, dilatadas y tortuosas. Producen síntomas en un alto porcentaje de pacientes. Con el tiempo pueden producir flebitis superficiales dolorosas o pequeñas varicorragias.

Estadio III

Producidas por el fracaso absoluto de los mecanismos de regulación del drenaje venoso, produciendo la extravasación de glóbulos rojos al espacio intersticial. Se producen cambios en la coloración de la piel, que se vuelve parduzca por la hemosiderina. También se producen reacciones inflamatorias de la piel, lo que hace que aumenten más las distrofias cutáneas. Hay sufrimiento del tejido subcutáneo (hipodermitis).

Estadio IV

Son las varices de grado 3 que se acompañan de complicaciones como cambios tróficos en la piel, úlceras, tromboflebitis o varicorragia.